CHAVEZ UN SOCIO QUE HACE DAÑO...A LA ARGENTINA
Chávez, un socio que hace daño
Debe decirse con franqueza que la relación del Gobierno argentino con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, preocupa ya a importantes sectores políticos y económicos, incluyendo entre ellos a empresarios que no ocultaron su entusiasmo por ese vínculo hasta no hace mucho tiempo. Hay varios aspectos de esa relación que evidencian que el Gobierno ha elegido mal, que esa relación afecta negativamente tanto los intereses del país como los de algunos empresarios con negocios en Venezuela.
viernes, 29 de mayo de 2009
La relación del matrimonio presidencial con la Venezuela de Hugo Chávez se hace cada vez mas próxima e intensa. Continuos viajes de funcionarios y de los propios mandatarios así lo atestiguan. Las visitas frecuentes de Chávez, en viajes no oficiales en algunos casos, con alojamiento en El Calafate como hace unos días, muestran el preferencial tratamiento que se le dispensa al líder bolivariano.
Por el lado de la política, la vinculación y apoyo del Gobierno argentino a los oficialismos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, han colocado a Argentina en compañía de gobiernos que, por sus políticas, no son precisamente los más apreciados en el contexto internacional.
Las consecuencias son el creciente aislamiento internacional de nuestro país. Estos “amigos” nos han granjeados la desconfianza, el abandono en realidad, de los países desarrollados y especialmente nuestro vecino Brasil, ya potencia mundial.
Debe decirse, en descargo del Gobierno, que la tendencia al aislamiento, a la autosuficiencia, ha predominado en nosotros, al menos desde 1930, con muy pocas excepcione, que terminaron en frustraciones porque no se comprendieron o se hicieron mal (gobiernos de Frondizi y Menem por caso). La vocación por despreciar al mundo, ignorarlo, creernos superiores, tiene hondas raíces en nuestra sociedad.
Pero justamente a partir del conocimiento de estos hechos deberíamos aprender que la defensa del interés nacional, en el mundo actual, exige buenas relaciones con todos los países, sin prejuicios, generando confianza. Lamentablemente el gobierno hace lo contrario y las consecuencias están a la vista.
En el caso de Chávez la situación es más seria aún: es evidente el constante afán de injerencia del presidente venezolano en los asuntos internos de nuestros países. Acción desembozada que en algunos casos terminó en escándalos como el recordado caso de las valijas de Antonini Wilson.
También preocupa la simpatía, en casos abierta adhesión, que algunos sectores vinculados al gobierno expresan por la política de estatizaciones que está llevando a cabo Venezuela. No faltan quienes incitan al gobierno a seguir el camino chavista.
En materia económica el total aislamiento del país luego del default de 2002 convirtió a Venezuela en la única fuente de financiamiento externo. Mientras el precio del petróleo estuvo muy alto, Chávez hizo muy buen negocio comprando bonos argentinos que pagaban altas tasas de interés. No hubo ninguna generosidad de su parte; hubo un inteligente aprovechamiento de una situación favorable. Pero la caída del precios del petróleo desde hace más de un año terminó con la asistencia financiera.
No obstante, el daño mayor de la injerencia de Chávez en los asuntos internos de nuestros países ha sido la desarticulación del Mercosur. Había llevado dos décadas de mucho esfuerzo echar las bases de un incipiente mercado común en el cono sur, pero Chávez por un lado y el increíble conflicto con el Uruguay, han terminado por minar esos esfuerzos.
La consecuencia es el distanciamiento económico de Argentina del Brasil, quien debió ser su socio mayor. Brasil se ha desentendido de sus vecinos, posiblemente harto de las bravuconadas de los líderes del seudo socialismo bolivariano, que no es más que un anticuado e inviable populismo estatista nacionalista.
Las grandilocuentes propuestas desde el gasoducto que uniría Venezuela con nuestro país, la pomposa creación en el papel de la Unasur, de gran banco común, nos han alejado de lo único que tenía alguna realidad: el esforzado mercado común del sur.
En definitiva Chávez trabajó y trabaja para su propio beneficio económico y político y nosotros hemos ido de furgón de cola de sus intereses, sin pensar en los nuestros. Lástima que recién ahora la UIA advierte estos problemas y solicita al Gobierno nacional que revea la decisión de aceptar a Venezuela como miembro pleno del Mercosur.
Ese país ha avanzado en la estatización de decenas de empresas privadas en los sectores más importantes de la economía: petróleo, siderurgia, cemento, electricidad, telefonía, bancos. Más de 100 empresas se han estatizado en dos años: se trata ya de una economía donde todo lo importante está en manos del Estado. Entre esas empresas están las siderúrgicas del grupo ítalo argentino Techint.
En síntesis, poco o nada parece haber hecho el gobierno argentino para proteger a esas empresas. Llamativamente frente a lo ocurrido en estos días se ha producido una importante reacción de varias entidades empresarias, que nada habían dicho el año pasado. En buena hora, porque es tiempo de tomar conciencia y decir que Chávez es un socio muy dañino para la Argentina.
Noticia tomada de Los Andes en lina
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Debe decirse con franqueza que la relación del Gobierno argentino con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, preocupa ya a importantes sectores políticos y económicos, incluyendo entre ellos a empresarios que no ocultaron su entusiasmo por ese vínculo hasta no hace mucho tiempo. Hay varios aspectos de esa relación que evidencian que el Gobierno ha elegido mal, que esa relación afecta negativamente tanto los intereses del país como los de algunos empresarios con negocios en Venezuela.
viernes, 29 de mayo de 2009
La relación del matrimonio presidencial con la Venezuela de Hugo Chávez se hace cada vez mas próxima e intensa. Continuos viajes de funcionarios y de los propios mandatarios así lo atestiguan. Las visitas frecuentes de Chávez, en viajes no oficiales en algunos casos, con alojamiento en El Calafate como hace unos días, muestran el preferencial tratamiento que se le dispensa al líder bolivariano.
Por el lado de la política, la vinculación y apoyo del Gobierno argentino a los oficialismos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, han colocado a Argentina en compañía de gobiernos que, por sus políticas, no son precisamente los más apreciados en el contexto internacional.
Las consecuencias son el creciente aislamiento internacional de nuestro país. Estos “amigos” nos han granjeados la desconfianza, el abandono en realidad, de los países desarrollados y especialmente nuestro vecino Brasil, ya potencia mundial.
Debe decirse, en descargo del Gobierno, que la tendencia al aislamiento, a la autosuficiencia, ha predominado en nosotros, al menos desde 1930, con muy pocas excepcione, que terminaron en frustraciones porque no se comprendieron o se hicieron mal (gobiernos de Frondizi y Menem por caso). La vocación por despreciar al mundo, ignorarlo, creernos superiores, tiene hondas raíces en nuestra sociedad.
Pero justamente a partir del conocimiento de estos hechos deberíamos aprender que la defensa del interés nacional, en el mundo actual, exige buenas relaciones con todos los países, sin prejuicios, generando confianza. Lamentablemente el gobierno hace lo contrario y las consecuencias están a la vista.
En el caso de Chávez la situación es más seria aún: es evidente el constante afán de injerencia del presidente venezolano en los asuntos internos de nuestros países. Acción desembozada que en algunos casos terminó en escándalos como el recordado caso de las valijas de Antonini Wilson.
También preocupa la simpatía, en casos abierta adhesión, que algunos sectores vinculados al gobierno expresan por la política de estatizaciones que está llevando a cabo Venezuela. No faltan quienes incitan al gobierno a seguir el camino chavista.
En materia económica el total aislamiento del país luego del default de 2002 convirtió a Venezuela en la única fuente de financiamiento externo. Mientras el precio del petróleo estuvo muy alto, Chávez hizo muy buen negocio comprando bonos argentinos que pagaban altas tasas de interés. No hubo ninguna generosidad de su parte; hubo un inteligente aprovechamiento de una situación favorable. Pero la caída del precios del petróleo desde hace más de un año terminó con la asistencia financiera.
No obstante, el daño mayor de la injerencia de Chávez en los asuntos internos de nuestros países ha sido la desarticulación del Mercosur. Había llevado dos décadas de mucho esfuerzo echar las bases de un incipiente mercado común en el cono sur, pero Chávez por un lado y el increíble conflicto con el Uruguay, han terminado por minar esos esfuerzos.
La consecuencia es el distanciamiento económico de Argentina del Brasil, quien debió ser su socio mayor. Brasil se ha desentendido de sus vecinos, posiblemente harto de las bravuconadas de los líderes del seudo socialismo bolivariano, que no es más que un anticuado e inviable populismo estatista nacionalista.
Las grandilocuentes propuestas desde el gasoducto que uniría Venezuela con nuestro país, la pomposa creación en el papel de la Unasur, de gran banco común, nos han alejado de lo único que tenía alguna realidad: el esforzado mercado común del sur.
En definitiva Chávez trabajó y trabaja para su propio beneficio económico y político y nosotros hemos ido de furgón de cola de sus intereses, sin pensar en los nuestros. Lástima que recién ahora la UIA advierte estos problemas y solicita al Gobierno nacional que revea la decisión de aceptar a Venezuela como miembro pleno del Mercosur.
Ese país ha avanzado en la estatización de decenas de empresas privadas en los sectores más importantes de la economía: petróleo, siderurgia, cemento, electricidad, telefonía, bancos. Más de 100 empresas se han estatizado en dos años: se trata ya de una economía donde todo lo importante está en manos del Estado. Entre esas empresas están las siderúrgicas del grupo ítalo argentino Techint.
En síntesis, poco o nada parece haber hecho el gobierno argentino para proteger a esas empresas. Llamativamente frente a lo ocurrido en estos días se ha producido una importante reacción de varias entidades empresarias, que nada habían dicho el año pasado. En buena hora, porque es tiempo de tomar conciencia y decir que Chávez es un socio muy dañino para la Argentina.
Noticia tomada de Los Andes en lina
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