EN VENEZUELA AHORA CHAVEZ CONTROLA LA EDUCACION,- UN DICTADOR DESCARADO O ENCUBIERTO (POR UNA DEMOCRACIA COMO CUBA???)
Noticia de Los Andes on line
Editorial
El control de la educación en Venezuela
El Parlamento de Venezuela aprobó un proyecto del Gobierno a través del cual se establece un estricto control sobre la educación en ese país, que incluye consejos comunales chavistas para controlar los contenidos educativos y un control del Estado en el sistema de admisión y ascenso de todos los profesores en escuelas y universidades. Un nuevo avance para consolidar la hegemonía del Presidente en todos los planos.
sábado, 22 de agosto de 2009
Inmediatamente después de asumir la presidencia, hace ya más de una década, el presidente venezolano Hugo Chávez impuso a su gobierno una impronta destinada a fortalecer su poder interno y a ganar espacios en el orden internacional, bajo la consigna de conformar una gran nación latinoamericana “como la soñara Simón Bolívar”, según sus palabras.
A fin de alcanzar esos objetivos utilizó todos los recursos a su alcance para presionar y coartar el accionar de aquellos que no coincidieran con su pensamiento, incluyendo avances sobre la libertad de prensa y sobre las libertades individuales.
Luego buscó ampliar su liderazgo y nunca fueron desmentidas las versiones sobre el destino de miles de millones de dólares para auxiliar a países necesitados de la región, cuyos presidentes terminaron avalando esa intromisión en sus asuntos internos. Intervino también abiertamente en diferendos de otros países, como sucedió con el enfrentamiento entre Colombia y Ecuador como consecuencia de un ataque a un grupo de las FARC.
Chávez impulsó en 1999 una nueva Constitución en la que se amplió, entre otras cosas, su mandato de cinco a seis años e incluyó la reelección inmediata por un solo período. A fines de 2007 planteó un referéndum para eliminar el límite de reelección del presidente, el que fue rechazado, pero después insistió y consiguió que se eliminaran los límites de reelección para todos los cargos electivos, que incluyó, por supuesto, al presidente de la Nación.
Logrados esos objetivos, el mandatario venezolano avanzó en otros planos. Recientemente decidió retirar la licencia y sacar del aire a 34 emisoras de radio, las que recibieron la orden de cerrar, como parte de un proceso de revisión de 240 emisoras de todo el país, aduciendo que la intención central es la de democratizar los espacios radioeléctricos, mientras el principal canal de televisión -que mantiene un tono crítico con su gestión- recibió en los primeros seis meses del año cinco procesos bajo la acusación de “conspirar” contra las autoridades y de "hacer terrorismo".
En ese mismo sentido, un alto funcionario venezolano aseguró que el gobierno no otorgará concesiones radiales a la oposición; que con los cierres de radio será “más fácil” construir el socialismo y destacó que todo el mundo (en los medios de difusión) está en revisión.
Profundizando aún más sobre el tema, Chávez anticipó la discusión de un proyecto dirigido a prevenir y sancionar las acciones u omisiones desplegadas a través de los medios de difusión que pueden ser constitutivas de delitos, entre los que incluyó aspectos tales como atentar “contra la paz social, la seguridad e independencia de la Nación, la salud mental o moral pública que generen sensación de impunidad”.
El Gobierno venezolano decidió ahora también avanzar sobre la educación, estableciendo una amplia injerencia estatal, tanto en las escuelas como en las universidades.
La norma legal, aprobada por un Parlamento sumiso, que no acepta los planteos de la oposición, contempla aspectos tales como otorgar al Gobierno la plena potestad para controlar todos los procesos del sistema educativo; incluye los consejos comunales chavistas en la comunidad educativa, los que tendrán plena potestad para delinear los contenidos educativos que se basarán en la llamada “doctrina bolivariana”; el Estado controlará el sistema de admisión y ascensos de todos los profesores en escuelas y universidades; se excluye de las aulas la educación religiosa, aun en los colegios privados y se prohibe a los medios de comunicación publicar informaciones “que produzcan terror en los niños, inciten al odio y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano”.
Más allá de los contenidos de la ley -de por sí graves- son aún más preocupantes las afirmaciones del ministro de Educación de Venezuela, quien aconsejó que se acate la ley, porque “el que se ponga al margen de ella es un delincuente. Así de sencillo”, calificando también de “locos” a los opositores.
Lo que está sucediendo en Venezuela es muy serio, más aún cuando hay algunos gobiernos que intentan seguir el rumbo marcado por Chávez, como sucede con Bolivia o Ecuador.
Es por ello que los organismos internacionales, tal cual la OEA que actuó con firmeza en el golpe de Estado en Honduras, debería adoptar una actitud similar ante gobiernos que intentan convertirse en hegemónicos y cuasi dictatoriales, desconociendo preceptos constitucionales y, por ende, no respetan el sistema democrático que tanto costó ganar en esta parte del continente americano.
Editorial
El control de la educación en Venezuela
El Parlamento de Venezuela aprobó un proyecto del Gobierno a través del cual se establece un estricto control sobre la educación en ese país, que incluye consejos comunales chavistas para controlar los contenidos educativos y un control del Estado en el sistema de admisión y ascenso de todos los profesores en escuelas y universidades. Un nuevo avance para consolidar la hegemonía del Presidente en todos los planos.
sábado, 22 de agosto de 2009
Inmediatamente después de asumir la presidencia, hace ya más de una década, el presidente venezolano Hugo Chávez impuso a su gobierno una impronta destinada a fortalecer su poder interno y a ganar espacios en el orden internacional, bajo la consigna de conformar una gran nación latinoamericana “como la soñara Simón Bolívar”, según sus palabras.
A fin de alcanzar esos objetivos utilizó todos los recursos a su alcance para presionar y coartar el accionar de aquellos que no coincidieran con su pensamiento, incluyendo avances sobre la libertad de prensa y sobre las libertades individuales.
Luego buscó ampliar su liderazgo y nunca fueron desmentidas las versiones sobre el destino de miles de millones de dólares para auxiliar a países necesitados de la región, cuyos presidentes terminaron avalando esa intromisión en sus asuntos internos. Intervino también abiertamente en diferendos de otros países, como sucedió con el enfrentamiento entre Colombia y Ecuador como consecuencia de un ataque a un grupo de las FARC.
Chávez impulsó en 1999 una nueva Constitución en la que se amplió, entre otras cosas, su mandato de cinco a seis años e incluyó la reelección inmediata por un solo período. A fines de 2007 planteó un referéndum para eliminar el límite de reelección del presidente, el que fue rechazado, pero después insistió y consiguió que se eliminaran los límites de reelección para todos los cargos electivos, que incluyó, por supuesto, al presidente de la Nación.
Logrados esos objetivos, el mandatario venezolano avanzó en otros planos. Recientemente decidió retirar la licencia y sacar del aire a 34 emisoras de radio, las que recibieron la orden de cerrar, como parte de un proceso de revisión de 240 emisoras de todo el país, aduciendo que la intención central es la de democratizar los espacios radioeléctricos, mientras el principal canal de televisión -que mantiene un tono crítico con su gestión- recibió en los primeros seis meses del año cinco procesos bajo la acusación de “conspirar” contra las autoridades y de "hacer terrorismo".
En ese mismo sentido, un alto funcionario venezolano aseguró que el gobierno no otorgará concesiones radiales a la oposición; que con los cierres de radio será “más fácil” construir el socialismo y destacó que todo el mundo (en los medios de difusión) está en revisión.
Profundizando aún más sobre el tema, Chávez anticipó la discusión de un proyecto dirigido a prevenir y sancionar las acciones u omisiones desplegadas a través de los medios de difusión que pueden ser constitutivas de delitos, entre los que incluyó aspectos tales como atentar “contra la paz social, la seguridad e independencia de la Nación, la salud mental o moral pública que generen sensación de impunidad”.
El Gobierno venezolano decidió ahora también avanzar sobre la educación, estableciendo una amplia injerencia estatal, tanto en las escuelas como en las universidades.
La norma legal, aprobada por un Parlamento sumiso, que no acepta los planteos de la oposición, contempla aspectos tales como otorgar al Gobierno la plena potestad para controlar todos los procesos del sistema educativo; incluye los consejos comunales chavistas en la comunidad educativa, los que tendrán plena potestad para delinear los contenidos educativos que se basarán en la llamada “doctrina bolivariana”; el Estado controlará el sistema de admisión y ascensos de todos los profesores en escuelas y universidades; se excluye de las aulas la educación religiosa, aun en los colegios privados y se prohibe a los medios de comunicación publicar informaciones “que produzcan terror en los niños, inciten al odio y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano”.
Más allá de los contenidos de la ley -de por sí graves- son aún más preocupantes las afirmaciones del ministro de Educación de Venezuela, quien aconsejó que se acate la ley, porque “el que se ponga al margen de ella es un delincuente. Así de sencillo”, calificando también de “locos” a los opositores.
Lo que está sucediendo en Venezuela es muy serio, más aún cuando hay algunos gobiernos que intentan seguir el rumbo marcado por Chávez, como sucede con Bolivia o Ecuador.
Es por ello que los organismos internacionales, tal cual la OEA que actuó con firmeza en el golpe de Estado en Honduras, debería adoptar una actitud similar ante gobiernos que intentan convertirse en hegemónicos y cuasi dictatoriales, desconociendo preceptos constitucionales y, por ende, no respetan el sistema democrático que tanto costó ganar en esta parte del continente americano.