AMATRELLA COMENTA SOBRE LAS LEYES DEL MATRIMONIO Y LOS DERECHOS (SEGUN BENEDICTO XVI)

COMENTARIOS EN RELACION CON LA ENCICLICA CARITAS ET VERITATAE (LA CARIDAD Y LA VERDAD)DE BENEDICTO XVI

-¿Qué significa que el matrimonio no surge de los derechos individuales?
Monseñor Tony Anatrella: Con razón Benedicto XVI insiste en que el matrimonio sigue siendo una institución estructurante para el hombre y la mujer, los niños y la sociedad. No es una realidad a la libre disposición del legislador, sino que es parte de la ley natural que le precede. No es un contrato sino que exige sus propias condiciones, precisamente comenzando por la diferencia sexual. El Papa precisó la proposición afirmando: "Por eso, se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona" (n. 44). La institución del matrimonio está a menudo en desventaja en las sociedades occidentales en nombre de los derechos individuales confundidos con los particularismos aleatorios y en detrimento del bien común. Por supuesto, los derechos individuales tienen interés siempre y cuando no se desvíen de su propósito.
En el capítulo 4 de la encíclica, Benedicto XVI pone en duda la tendencia actual, que querría organizar la sociedad a partir de los derechos individuales sin que estos se confrontaran con el bien común. Esta perspectiva de los derechos individuales reivindicada por algunos grupos de presión y prácticamente aceptada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ¿no anuncia sino el fin de la dimensión de derechos humanos objetivos y universales? Sobre todo porque en nombre de los derechos humanos se reclama cualquier cosa. Las Naciones Unidas, la Comisión Europea en Bruselas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos están condicionados por esta filosofía subjetiva e individualista, que a largo plazo, no puede sino alterar los vínculos sociales. Así, el Papa escribe: "En la actualidad, muchos pretenden pensar que no deben nada a nadie, si no es a sí mismos. Piensan que son titulares sólo de derechos y con frecuencia les cuesta madurar en su responsabilidad respecto al desarrollo integral propio y ajeno".
Por otra parte, "si los derechos del hombre se fundamentan sólo en las deliberaciones de una asamblea de ciudadanos, pueden ser cambiados en cualquier momento y, consiguientemente, se relaja en la conciencia común el deber de respetarlos y tratar de conseguirlos. Los gobiernos y los organismos internacionales pueden olvidar entonces la objetividad y la cualidad de 'no disponibles' de los derechos. Cuando esto sucede, se pone en peligro el verdadero desarrollo de los pueblos" (n. 43). La proliferación de leyes ad hoc para atender las solicitudes específicas sólo pueden devaluar el sentido del derecho civil y esta minusvaloración alienta a que no se respeten, ya que no están honrando el interés general.
Las ciencias sociales han desempeñado un papel importante en la aparición de nuevas ideologías fundadas en los derechos individuales y en las divisiones artificiales en la humanidad en lugar de respetar las diferencias fundamentales. Los sociólogos que observan las actitudes y el comportamiento decretan que dado que un fenómeno existe, no sólo debe admitirse, sino también legalizarse y convertirse en un estándar. De ahí la proliferación de leyes que buscan legitimar los comportamientos en lugar de que el legislador cree leyes en nombre del bien común.
Estamos asistiendo a una perversión gradual de la ley en nombre de los derechos de las personas (de hecho interpuestas en nombre de normas individuales basadas en manipulaciones subjetivas) que deben imponerse a la sociedad neutralizando los deberes. En otras palabras, lo repetimos, no son los derechos individuales los que están en cuestión, sino el modo en que se disfrazan. El Papa tiene razón al escribir que "La exacerbación de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropológico y ético en cuya verdad se insertan también los derechos y así dejan de ser arbitrarios”. (n. 43). En la mayoría de los países desarrollados, la ley está actualmente organizado para "satisfacer las expectativas psicológicas”.

--En su conferencia a los obispos de África, sostiene la idea de que estamos en una guerra ideológica ¿qué quiere decir?
Monseñor Tony Anatrella: El Papa lo ha subrayado con fuerza: “Hoy, somos testigos de una grave contradicción. Mientras que, por una parte, se reivindican los llamados derechos, de naturaleza arbitraria y caprichosa, con la pretensión de verlos reconocidos y promovidos por las estructuras públicas, por otra parte, derechos elementales y fundamentales de una gran parte de la humanidad son ignorados y violados” (n. 43). Las familias desplazadas no son siempre respetadas en su dignidad. Las deslocalizaciones industriales empobrecen a unos y explotan la mano de obra de los países emergentes. Y, a otro nivel, un niño tiene derecho a ser educado sólo por un hombre y una mujer, su padre y su madre, para cubrir sus necesidades y respetar sus intereses psicológicos, sociales, morales y espirituales.
Hoy, subraya el Papa, en una mentalidad técnica, se querría hacer coincidir lo verdadero con lo factible (n. 70). “Pero cuando los únicos criterios de verdad son la eficacia y la utilidad, se niega automáticamente el desarrollo” (n. ibid.). Tanto el matrimonio como la filiación no pueden depender de la utilidad para llenar la insatisfacción y la frustración de alguien. Sobre todo cuando se pasa por alto “pensar en el sentido plenamente humano del ‘hacer’ del hombre, en el horizonte de sentido de la persona tomada en la globalidad de su ser” (n. ibid.).
En esta batalla de ideas, la apuesta en juego es sobre todo antropológica. “Pablo VI había ya puesto en evidencia, en la Populorum Progressio, que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido de que implica la manera misma no sólo de concebir sino también de manipular la vida” (75).
Hemos dicho y repetido a menudo que las herejías contemporáneas no son ya propiamente religiosas, incluso si perduran todavía en ciertos medios, sino herejías antropológicas, en las que la teoría del género forma parte del panorama intelectual que la considera como una norma casi internacional. El hombre, abandonado de esta manera a sí mismo no puede concebirse sino en términos de omnipotencia o en la rivalidad del complejo de Caín. Necesitamos armonizar fe y razón dice el Papa en su encíclica. “Dios revela el hombre al hombre; la razón y la fe colaboran para mostrarle el bien, a condición de que quiera verlo; la ley natural, en la que brilla la Razón creadora, muestra la grandeza del hombre, pero también su miseria, cuando desconoce la llamada de la verdad moral” (n. 75).
No hay que ocultar que estamos empeñados en un combate de ideas en el que los ciudadanos ignoran a menudo lo que está en juego y en el que se hace todo lo posible para marginar a la Iglesia que cumple su misión subrayando las consecuencias de este tipo de ideología sobre el futuro de la humanidad. El cuestionamiento del matrimonio es uno de los primeros aspectos de una estrategia ideológica que trata de redefinir la sexualidad humana sobre una base idealista y que se opone a la realidad de la encarnación del hombre en un cuerpo específico. Quienes defienden la ideología de género sostienen la idea de todos somos seres humanos antes que hombres o mujeres. Este sofisma generoso es una ilusión pues el ser humano en sí no existe. No somos asexuados. Sólo encontramos personas que son hombres o mujeres. Además, no hay otras identidades fuera de estas. Se presentan numerosas paradojas irreales en esta ideología que queda marcada por la negación del cuerpo sexuado y responde a una angustia que ha atravesado siempre a la humanidad, la del reconocimiento, la aceptación y la interiorización de la diferencia sexual. Tal es el verdadero sentido de la alteridad humana que se cumple en la revelación cristiana. El significado del matrimonio no puede entenderse sino a partir del cuerpo sexuado que permite la unión y la comunión entre un hombre y una mujer.

Entradas populares de este blog

ARISTEGUI, REPORTAJE DE LA CASA BLANCA Y SUS IMPLICACIONES

Vacunas covid19

Partidos Políticos México